Este blog personal estuvo activo de marzo de 2008 a julio de 2010. La continuación está en jeri4queen.blogspot.com

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sábado, 17 de julio de 2010

Puto youtube

No creas que me ha costado mucho trabajo aguantar las lágrimas. Es fácil: digo alguna pendejada, volteo a ver otro lado y ya. Tú sabes cómo es eso, un chiste malo a tiempo te salva del instantáneo ah pinche gachupina. Sé que has estado en mi lugar y que también te cagan los que te llaman vende-patrias. Ya sabes, aquellos que lo hacen más saña y que no ponen un pinche dedo del pie fuera de su estado y para quienes los chilangos son el mismísimo Satanás. Ya te digo, el que no esté sola también ayuda. De lo contrario, me hubiera empinado yo sola toda esa botella de tempranillo mientras repetía esos videos baratos de “Necesito España” en youtube y al Canto del Loco en el Winamp. Mis Drunktwits serían divertidos y obscuros, dedicados a un amante perdido. Entonces la mitad de mis followers se preguntarían si es por A o por B y la otra mitad me ofrecería sexo pa’ olvidar. Y es que nunca aceptaría en una puta red social que se me puso la piel de gallina y un hoyo en la panza cuando vi a la Cibeles atiborrada de eufóricos españolitos. Que tuve que voltear a otro lado cuando vi a Casillas llorar. Eso sólo te lo acepto a ti. Pero ya te dije, no hice nada de eso. Lo que en verdad pasó es que saqué las copas buenas, hice tapas, pusimos el DVD de Vicky, Cristina, Barcelona y sólo me tocó medio tempranillo, que si acaso me durmió la lengua. Le aseguré a mi querido amancebado que nunca se me acercó un gachupín como lo hizo Bardem en la película. ¿Pero qué tal el mocoso con piercings que me invitó a besuquearme al Banco de España?

Ora sí güey, ora si la vida es injusta, cuando te toca vivir las cosas por youtube.

viernes, 9 de julio de 2010

Crónicas parqueriles

Perdón señora

El otro día estaba yo ebria, tirada boca abajo en el pasto del parque de mi casa viendo a Alan1 y Alan2 (así se auto-nombraron ellos) jugar futbol. Me sentía muy feliz en mi solitaria irresponsabilidad viendo cómo el cielo daba vueltas poco a poco. Comencé a pensar en lo chingón que es ser niño (así, en masculino con pito) y cómo les vale madre darse golpes, aventarse contra el suelo y enfrentar a niños más grandes. Tan bellos y absortos eran mis pensamientos que no me di cuenta cuando el balón venía directamente a mí y me dio un madrazo en la espalda.

“Perdón Señora” me dijo Alan2. Eso me dolió más que el balonazo. Lo ebria no quita lo señora, bua.

No niñas

Como si no fuera suficiente con lamerse uno al otro las orejas y los bigotes, ahora resulta que a Gazpacho y a Scampi no les caen bien las hembras. Por ejemplo la Negrita, que en el momento que los ve se echa al piso boca arriba; aquellos cabrones la pasan por encima y siguen su camino. La Negra se levanta, corre hecha cola toda ella, les da pequeños besitos y nada. Daisy es una retriever que corre arqueando su espalda y presumiendo su largo y cuidado pelo café. También es ignorada, pero creo que por brusca; como que a Scampi no le gusta que Daisy ponga sus patas sobre Gazpacho y el güerito le enseña los dientes.

Cada día mis perros son más jotos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Varios tapatíos

1. Comida
Tengo un chingo de fotos de comida tapatía, un post exclusivo para no le cuentes a mi madre. Pero la que no tiene madre soy yo, porque nada más me he zampado algunas tortas ahogadas con sus tacos dorados, carnes en su jugo, birria tatemada, tacos de barbacoa que en realidad es birria, sopes bañados, lonches de pierna, lonches bañados, tacos bañados, agüitafresca, tejuino, rusas y una cerveza bien maricona que se llama chupacabras… y no he escrito ni maíz.

Este post debe incluir la obsesión insana de los tapatíos por la salsa de jitomate, cómo fui dejando atrás mi chilanguez y las absurdas situaciones en las que me vi inmersa por pedir la tapa de una torta del santuario.

2. Facebook
En una de esas noches me dio insomnio, por lo que agarré a Valerie y me puse a navegar desde la comodidad de mi cama. Entonces, entré a facebook y borré todas mis fotos. TODAS. Hasta me destaggié de las de mis amigos. Sólo hay una de perfil, la cual quitaré prontamente.

Desde hace tiempo, esa puta red social me comenzó a cagar la madre. Era algo más que el típico drama pro-twitter y anti-farmville. Es la buenaondita que ahí se maneja: todos somos amigos y todos nos queremos. ¡PUAJ!

En eso, leí este post de Guffo y sus sabias palabras dieron en el clavo. Yo soy blogger, no feisbuquera y tampoco twittera. Tengo casi seis años escribiendo en esta madrola y lo amo. Se utilizar esas otras herramientas y alguna vez tuve un vampirito, pero NUNCAMENTE MAS.

No cerré mi cuenta, al contrario, le di acceso a los que tenía “solicitando amistad” después de borrar todo. La verdad es que tengo un par de grandes amigas que sólo las hallo por ahí. Y lo más importante: el patetismo que manejan los feisbukeros dan para muchos muchos posts.


3. Joaquín Sabina
Joaquincito estuvo adorable, simpático, ruiseño, groserote, barbero, complaciente, resignado, divertido, coqueto, ingenioso o sea, un chingonazo. Sin embargo, el ambiente tapatío ya no es el mío y nunca más lo será. El auditorio Telmex estaba llena de fresotas en minifalda de pelos planchados y taconzotes. Ellos, bastante ridículos en traje y sombrero.

Los riquillos de hasta abajo canturreaban abrazados las típicas canciones de Sabina, en las que habla de no caer en lo establecido, del amor que no muere mata, de putas y de cocaína. Los ricachones estaban más emocionados que yo… ¿Pero en realidad sabrán algo de eso? ¿Tendrán por bandera alguna frase de Sabina?

Las conciencias faisbuqueras dirán que no debo criticarlos, que no sé ni madre de su vida. Pues se joden: pinches jalisquillos alineados deberían negarles la entrada a los conciertos de Sabina. Ellos no han llorado lo que yo con Y sin embargo y Yo me bajo en Atocha. BUA

La nota feliz es que me encontré a un par de compañeros de la preparatoria y yo estoy mucho mejor conservada. Yo digo que es el alcohol daña.

4. Se me metió una idea.
Y se me hace que ya me chingué.

lunes, 19 de abril de 2010

Time is ticking out

De vez en cuando me gusta ir a Waldo’s Mart para comprar cosas de doce pesos que no sabía que necesitaba. O que si sabía que me faltaba, pero no me acordaba. Supongo que es algo así como un guilty pleasure porque ya sé que si compro una palita de cocina, ésta se va a deshacer con el calor de los huevos revueltos y me quedará un nutritivo omelet de jamón y plástico. Yomi.

Mi adicción a Waldo’s comenzó en Manzanillo, donde compraba una caja que trae como 99 galletas con chispitas de chocolate a doce pesos. ¿Cómo la ves pinche Marinela? Dos kilos después incluí entre mis compras pilas, botes de basura, azucareras y unos jugos de pinturita.

Hace unos días me sobraba media hora de vida y setenta pesos, por lo que decidí entrar a la tiendita para averiguar qué necesitaba. Salí feliz con una lata de atún, un mantel de plástico, un foco y un reloj. El atún ya me lo comí con salsita verde picosita y tostadas. El mantel de plástico se ha comenzado a fruncir así como de pegado porque le puse un traste caliente. El foco no lo pude meter en ningún socket porque está flaco y se cae.

Pero la verdadera tragedia está en el reloj de pared, el cual colgué a lo que llamo “oficina”. Es redondo y tiene colores simulando parches sobre un fondo negro, así que como adorno cumple su función. Como reloj, cumple su función exageradamente, ya que cada segundo hace tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac lo cual me está volviendo loca.

Con cada segundo siento como literalmente se me va la vida. Los tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac se han convertido en latigazos: “ponte a escribir!!” tac-tac-tac-tac; “es hora de sacar a los perritos!” tac-tac-tac-tac ; “no pusiste a descongelar el pollo!” tac-tac-tac-tac; “a ver si ya te duermes, cabrona!” tac-tac-tac-tac.

Sí, lo escucho hasta el cuarto por las noches. Anoche pensaba que tal vez era mi esquizofrenia paranoica, porque la puerta de la habitación estaba cerrada. Mientras escribo estas líneas el puto reloj está encerrado en el baño. La solución es fácil: colgarlo en la sala sin sillones o quitarle la pila y ponérsela al vibrador.

Pero tengo ganas de que mi esquizofrenia paranoica regrese. Además necesito algo a que odiar.
El reloj se queda un rato más, lo he decidido.

martes, 23 de marzo de 2010

Soy una escritora pagada y otras chingaderas.

Ayer fui a chilangolandia con el objetivo de cobrar el cuentito que hice para la revista Donde-Ir (¿ya la compraron? Sólo sale en el DF y sólo este mes). Después de 4 transbordos de metro y un taxi, por fin llegué al lugar (Polanco), donde una señorita muy amable me dijo que me había pasado por 73 pesos en el recibo, pero que no importaba, ya verían como meterlo. Llené hojas, cedí derechos presentes y futuros de mi cuentito “Torta de Tamal” y extendí la mano para recibir el millonario cheque. Resulta que hasta mayo me pagan. Ni pex. ¿Qué tanto son 7 días sin comer?

A las 6 de la tarde emprendí mi regreso desde Polanco a casa de mi abuelita (en serio), avecindada en Tlalnepantla, Estado de México. A las 7:30 traía un hambre chilanga por lo que me chingué una torta caliente llamada submarino. El pan con jamón me dio valor para meterme al metro, donde los vagones eran mostros de metal que escupían chilangos. Cuando por fin pude entrar al vagón, lo hice con estilo rockero: alzada entre brazos.

No cierto, pero casi. Como sea, creo que los chilangos tienen esa mezcla de demencia y buen humor necesaria para enfrentar apachurrones de esa índole. El griterío de "desalojenlé!" "dejen bajar!" "circulando / circulando!" estaba muy divertido, ja.

Salí de la Raza y tomé el minibús a casa de mi abuelita. Cuando me bajé en la iglesia donde me bautizaron, me salió un lobo y corrí sin voltear atrás. Capaz que era un sacerdote. Llegué casi a las 9 con dolor de piernas y espalda. Soy repueblerina, me cae.

Y bueno, estos días he estado leyendo harto. Uno No Sabe de Mónica Lavín tiene cuentitos que se me antojan semi-autobiográficos, por lo que estoy pensando seriamente en aprovechar mi bio y hacerle al cuento. Su narrativa es ágil y sencilla, aunque algunos cuentitos son medios Blah, otros, como el de los padres carnívoros, la coqueta tragona o la reportera subida a diosa me latieron.

Mecenas, de William Rotsler es un cuentito que viene en una antología de CF del que la mitad me gustaron y otros me los salté porque no entendía ni madres. Pero ese lo amé. Amé la personalidad ecuánime y estoica del protagonista y cómo describe a sus grandes pasiones: el arte y su mujer.

Afortunadamente, ya le estoy hallando el pedo a tanta palabrería de Delirio, de Laura Restrepo. Y es que no mamen, ni está tan complicado, más bien no me atrapa. Pero soy necia y ese sí que lo pienso acabar.

También he andado de metiche en conferencias magistrales de mi facu. (Me siento muy chingona cuando digo “facu”). Fui a un ciclo de conferencias de la llegada del tren a México y a Querétaro, así como su influencia en la Revolución. Y andaba de masona en unas conferencias de Derechos Humanos con Roberto Blancarte, una chingonería de señor. Otra de las excomuniones de Morelos e Hidalgo.

La dieta va mal y los perritos van bien.
Life is good.

viernes, 26 de febrero de 2010

Pa que no se me olvide

  1. Hacer un post sobre la familia de salsa catsup que sigue creciendo :)
  2. Hacer un post de mi cerro y como lo voy a extrañar. SNIF
  3. Investigar si la TV nacional ya utiliza la palabra "computito". No me simpatizan.
  4. Incluir al atleta mexicano en mi post de las banderas. (que iba en recolectivo, pero siempre no)
  5. Ya me acordé: hacer un post sobre el pene como referencia del sexo. ¿Como lo había olvidado? :'(

viernes, 19 de febrero de 2010

Madres vs Modernidá

La manera en la que el populacho mexicano incorpora a su vida la modernidad tiene su símil con la época de la conquista gachupina: tiene que haber madrazos, llanto y sangre. De estos tres elementos, sólo la sangre faltó hoy en mi intento por pagar la luz en la muy mentada CFE. (Por cierto, en mi nuevo recibo está iluminado de amarillo los 400 pesos que papá gobierno paga de mi luz. Y yo ni ISR pago, ja!)

Supongo que esta “empresa de clase mundial” de tanto recibir la queja de que las cajeras tenían cara de malcogidas que alguna mente brillante se le ocurrió poner cajeros automáticos para pagar. Única y exclusivamente cajeros automáticos, que se jodan todos los que le temen a los bytes y den la bienvenida a la modernidá.

Pongo en contexto de la experiencia que es ir a una de estas estancias de belcebú para aquellos extranjeros o hijos-de-papi que no van a pagar servicios básicos. En un cuartito hay de 3 a 5 máquinas de las cuales sólo funcionan una o dos. Como puedes pagar a cualquier hora, los borrachos aprovechan la noche para miar y fornicar, así proporcionar emoción a la nocturna experiencia pagadora. Por eso, al pagar por la mañana sólo quedan olores a pipí y torta Filos.

Al ver la inmensa fila, el alma de ingeniero que trae cada mexicano brota y se acerca al aparatejo inservible. Con el dedo en la pantalla, mueven el mouse. Nada pasa. Entonces, revisan que no haya billetes atorados en las ranuritas. No hay nada. Por último, intenta darle un madrazito (o madrazote) al vergonzoso cajero automatizado. Acto seguido, sale muy sonriente anunciando todos los de la fila lo que ya sabíamos: “No funcionan”.

Una nota al margen del post: el puto programita está hecho en Windows y ya no te deja teclear el nombre del dueño del contrato de la luz, así que si no tienen un recibo o el pinche numerito de servicio, olvídense de poder pagar. Lo sé porque lo viví. Pinches computitos que no saben levantar requerimientos.

El aspecto más desgastante de es el orden de la fila. Invariablemente los más pendejos están antes que uno. Desde los idiotas que no saben dónde está el código de barras, hasta los que intentan pagar 4520 pesos en billetes de a cincuenta. Y, aunque el chafísima programa indique la forma de meter los billetes, no falta el atolondrado que quiere meterlos hechos bolita.

Bueno, creo que quedó muy claro que considero que los cajeros de la CFE son una mierda. Pues hoy, esa mierda se mezcló con mi subespecie humana más odiada: las madres desconsideradas.

Frente a mí, una vieja fodonga traía a una mocosa de 2 años en brazos y la otra de 4 años corría por toda la calle con riesgo a ser atropellada. Con voz dulce y suave, le dio un par de billetes de a 100 para que se distrajera y la morrita se dedicó a vandalizar los cajeros inservibles con los billetes. La madres exclamaba unos muy serenos “hijita, vas a romperlos, ven acá” ante el nulo caso de la escuincla del diablo.

No sabía a quien golpear –mentalmente- antes: a la madre que no hacía nada por aplacar a su demonio o a la mocosa, que me veía con cara de jodete. Ya saben, esos niños que se te quedan viendo fijamente, por lo que yo le regresé la misma mirada de “que me ves pinche niña”.

Cuando por fin le tocó el turno a la mujer que-nació-para-ser-madre-y-que-se-chingue-el-mundo, bajó de los brazos a la niña de 2 años, quien apenas puso un pie en el piso, comenzó a chillar con la hermana por el control de los billetes que ya estaban hechos rollito. En su fodonguismo computacional, la madre no sabía ni cuál era el código de barras y cuando por fin lo averiguó, los billetes no pasaban.

¿Cómo iban a pasar si los habían agarrado de trapeador? Ya estaba a punto de cambiarle sus dos billetitos por uno de doscientos cuando el cajero automatizado recibió uno… el cual se quedó atorado, bloqueando el sistema al instante. Ahora sabemos porque eligieron plataforma Windows.

Las niñas chillaban y la mujer salió mentando madres contra los cajeros de clase mundial. La imbecilidad humana no tiene límites y la computación no va ayudarles.

Hoy no es un buen día para ser computito, snif.




PD. Un postito menos amargosito en repollo y atún
PD2. I'm back!.

jueves, 11 de febrero de 2010

Ayer vi un hombre en pelotas y otras cosas sin importancia

1. Es verdad lo del hombre. Como parte de mi taller de motivación a la escritura, un modelo se paró (o sea, estuvo de pie) encuerado en una mesa. Estuvo unos quince minutos haciendo algunas poses, todas relajadas y como ausente, evitando por completo el contacto visual. El sentimiento es muy extraño, yo estaba nerviosa y no sabía bien como verlo. Vamos, no era la única en el lugar y nunca había visto yo a un hombre encuerado sin que yo estuviera en una situación similar y lista para la acción. Pero como toda profesional, logré que el trauma se me pasara y me dediqué a anotar lo que sentía y características sobre su cuerpo. Cómo se me dificulta escribir sobre sexo, hice un cuentito sobre un hombre que evita el contacto visual y la intimidad. Nada de sexo. Mañana lo publico.

Ya sé, todos aquí se están preguntando mi opinión sobre el h. artista: guapo y bien equilibrado. Fue una buena e interesante dinámica.

2. Toda la experiencia no me sorprende, la verdad es que he hecho más de una cosa sólo por saber que se siente y escribirlo. Así es una pues.

3. Yo si comería una ensalada de repollo y atún. Se me figura un poco a la ensaladilla rusa, pero capaz que ya se me olvidó como se hace eso. Como sea, no les sorprenderá quien es mi deidad favorita en el cuento de un colectivo con sabor a ensalada. Saludos Coatl!

4. El sábado falté a mi clase de historia (¡me acordé en monterrey que tenía clase!) y hoy me llegó un mail de que no olvide llevar la tarea este sábado. Pregunté que cual tarea y me dijeron que la dieron el día 23 o sabe cual que -¡oh, sorpresa!- tampoco asistí. Y como soy la apestada de la clase, pos no le voy a preguntar a nadie de que es. CHALE, nunca había sido la floja de la clase :(

5. ¿Sera muy tarde para bañarme? Prometí hacerlo diario. Tal vez me ayude a dormir mejor. Aún andan los fantasmas en mi cama. (sigh)

martes, 19 de enero de 2010

Hice una Rosalindada

Cuando era una dulce niña, si mi papá se me quedaba viendo al momento de hacer alguna actividad que requiriera un grado de astucia manual, el 85.47 % de las veces terminaba en fracaso.

Si estaba sirviendo refresco, lo tiraba. Si lavaba platos, rompía alguno. Si estaba clavando un clavito, me apachurraba el dedo. Si estaba sacudiendo, tiraba algo. Creo que ya captaron la idea.

Pues hace rato, mi santo padre estuvo pensando en mí, muy seguramente.

Tengo una maquina capuchinera que no había estrenado, y como es usada, no traía instructivo de cómo hacer el vaporcito del capuchino (igual no lo hubiera leído, sólo quise hacerlo notar). El joven @proxstar me antojó un capuchino vía tuiter, por lo que tuve la excelente idea de hacerlo.

Primero, quise que la madre hace-vaporcito hiciera el mentado vaporcito sin agua. Genial.
Una vez que me di cuenta de mi error, la cosa aventaba agua. Había que esperar, osh.
Ya que hizo la espumita, le eché el café concentrado previamente hecho. OK.
Acto seguido, le eché polvo para sazonar pollo en vez de canela ¬¬

Media hora de mi vida se fue al caño, literalmente.

Además que no me bañé dos días dos porque pensaba que mi boiler estaba malo y sólo le faltaba gas.

¿Así o mas pendeja? ¡¡PADRE, DEJA DE PENSAR EN MI!!

viernes, 11 de diciembre de 2009

Ayer me cagaron los pájaros y otras trivialidades.

Yo vivo en el cerro. Y lo mejor de vivir en el cerro es bajar por las tardes, justo cuando el sol está cayendo y el horizonte se torna rosa-naranja turquesa. Las luces de la calle aun no se encienden, y las casitas se ven como de maqueta. Así que ayer bajé a esa hora y los pajaritos se disponían a dormir en los árboles del camellón.

Putos pájaros.

Le pusieron una cagotiza a mi coche recién lavado. Así como que no es muy bonita la tarde queretana.

***

La semana pasada para irme a la FIL, lo hacía en minibús (ruta 626) porque me salía más barato y rápido que llevar coche. Y yo no sé porque chingado la pinche gente se sienta del lado del pasillo, teniendo libre el lado de la ventana. Del lado del pasillo te pueden arrimar el camarón al hombro o darte un bolsazo, o aventarte el tufo. Además que el que está de junto, se atraviesa constantemente.

No lo entiendo. Subía al camioncito y todos los lugares ocupados eran del pasillo. ¿Apoco creían que no les iba a pedir permiso para pasar?

Como sea, me di cuenta que soy demasiado correcta y mamona con la gente que no conozco. Les hablaba de usted y sin saludar. Muy distinto fue mi “¿Disculpe, me da permiso?” al coloquial de un chavito de gorra y pants rotos “Hola amigo, ¿me das chance?” o el “¿Si me deja pasar? De una señora con cara de malcogidez.

***

Ayer perdí durante una hora más o menos mi celular. Me puse histérica y de pésimo humor. ¿Y así me quiero comprar un teléfono bueno para tuitear? Hasta me dolió la cabeza. Para acabarla de amolar, tenía que ir con mis vecinos a poner mi carota y pedirles de favor que me presten su credencial para votar y me firmaran un hojita con sangre porque el gobierno no cree que vivo en Querétaro.

Mi vecina me preguntó que como me sentía como “ama de casa” y si pronto pensaba tener un bebe. ¿WTF? Y otro vecino no estuvo y no puedo hacer el tramitito.

Post pendiente: Cómo comprobarle al gobierno de Querétaro que vivo aquí.

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Ayer pase por un Toks y había una posada de empresa. ¿Tan gruesa está la crisis que ya no les alcanza para un lugar menos cutre? (hace mucho que no decía cutre, ustedes disculpen). Como sea, estaba pensando que es genial no estar en una empresa esta navidad: Que hueva los intercambios, los compañeros ñoños borrachos que se te acercan demasiado porque están borrachos, la clásica pregunta ¿Qué vas a hacer en navidad?. Y sobre todo, que hueva trabajar. JA.

Así que yo sola haré mi posada, mi intercambio y me insinuaré cochinadas. Ódienme.

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Terminé "la Tumba" de José Agustín con unas ganas locas de ir a chilangolandia y chupar puro jaibol. A ver si así hablo con onda.

***

Valerie es muy bonita (rojita y pequeña), pero no me da el ancho. Es lenta, se traba y no tiene cidi. En resumen: necesito una compu nueva y estoy en búsqueda de una de escritorio de seis mil pesos. ¿Alguna recomendación?