Este blog personal estuvo activo de marzo de 2008 a julio de 2010. La continuación está en jeri4queen.blogspot.com

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martes, 23 de marzo de 2010

Los budistas son los peores

Hace algunos años, cuando era más joven y menos sabia, vivía en Madrid. “La calor" -como dicen en aquellas latitudes- aún se negaba a mostrarse por completo, no así mi calentura. Habían pasado 4 meses desde mi cambio de continente y la misma cantidad tiempo sin que nadie me hiciera un "favorcito" (aunque fuera malo) y como que ya tenía cosquillas.

Estábamos en una borrachera cuando conocí a Malik, un francés tan bonito que me hizo preguntar si no era yo medio lesbiana: ricitos rubios, ojos claros, nariz aguileña, pestañotas… ya saben, una niña sin tetas. Los ebrios del lugar eran en su mayoría eran latinos, por lo que la conversación sudaca / competitiva había alcanzado un punto álgido: colombianos y venezolanos estaban a punto de volverse a declarar la guerra por el control de la frontera.

Con el fin de no participar en divisiones políticas que atentaran contra los ideales de Bolívar y San Martín, busqué al güerito franchute. Comenzamos a platicar de temas internacionales de gran relevancia, como el impacto de la guerra franco-prusiana como disparador económico del sorgo alemán. Malik comenzó a hablar muy entusiasta, casi como un orador de las naciones unidas. En mi semiebriedad me di cuenta de su nulaebriedad. Le pregunté la causa de su abstinencia y mirándome directamente a los ojos me dijo: “Soy budista y no necesito el alcohol para divertirme”.

(tó-ma-la, pin-che bo-rra-cha)

martes, 16 de marzo de 2010

Pinche solterona con dos perros

Ya sé que suelo insultarme mucho, pero no… esta vez no hablo de mí.

Muy cerca de mi hogar hay un parque harto lindo, al que suelo llevar a los Gazpachos a correr. Hace un par de días estaba la manada de perros y sus humanos disfrutando de la apacible y violeta tarde queretana. Como ocurre en estos casos, los caniches se presentaron oliéndose sus partes, después nos dijimos los nombres de nuestros perros y al final nos presentamos los humanos dándonos la mano.

As usual, Gazpacho fue el centro de atención perruno ante los celos de Scampi, que no le gusta que huelan de más a su hermano. La manada consistía en dos Huskitas, un labrador negro, una golden supercariñosa, una french enana y empalagosa y una cosa como el perro de Infiernitum pero más feo y huraño. Estuve casi una hora en el parque y la integración de mis hijos a su nuevo grupo de amigos se dio bien, en términos generales. Aún no tienen la confianza para corretearse, pero no hubo mordidas o gruñidos.

Las Huskitas están preciosas: macizas, ojos de colores y pelo suave. La madre/dueña es la que me cagó la perra madre. A fuerzas quería agarrar a Gazpacho a pesar que le dije que es un pinche antisocial que no le gusta la gente. Además me cayó mal porque decía mucha estupidez usando diminutivos.

Ayer traía un dolor de cabeza por la gripa que me cargaba y mi tolerancia a pendejadas estaba a menos 20, por lo que puse mi mejor cara de no me estén chingando. Sin embargo, la doña comenzó a cuestionarme.

-¿Dónde vives? –Aquí derecho.
-ahhh ¿Y trabajas? –Orita no.
-ahhh ¿Y eres casada? –no.
-¿Y con quien vives? –sola.
-¡Sola! ¿Ah pero con tus perritos, verdad? –Sí.

Según yo, esas eran todas las preguntas que la ley de convivencia parqueril advierte como legales en los primeros encuentros, por lo que respiré con alivio y me congratulé por no haber dado pie a más preguntas idiotas. Pero estaba equivocada ya que el interrogatorio continuó.

-¿Y te has casado? -Osea, que putas! Son preguntas demasiado personales, ¿cierto?. -Sí. -Contesté. Supuse que le iba a dar lástima. Pobrecita solterona que está sola con sus perros y que el marido la abandonó. Una vez más me equivoqué.

¿Y cuanto duraste de casada? ¿Ahorita tienes novio? ¿Duermes con tus perros? Siguieron en el cuestionario. A ver, vámonos por partes. ¿Esta chingada mujer que se piensa para preguntarme esas cosas? ¿Qué le importa mi vida si está viendo que estoy hecha una piltrafa humana? ¡Que se cree este tipo de gentuza!

Comencé a alejarme de ella, pero prácticamente me correteó con la excusa de que sus pinches perras seguían a los míos. No me iba a poner a sacar mi bandera de mujer independiente que persigue sus sueños y le vale madre el mundo. Mi cabeza estaba a punto de explotar.

-¿Y te gustan los niños? –Putamadre, ahora hasta lesbiana salí, pensé. Capaz que me empieza a tirar el can. –Claro que me gustan –contesté enfadada que hasta de mis preferencias sexuales me estuvieran preguntando.
-¿Entonces todavía piensas tener? –Ah, se refería a escuincles, no a hombres. Y no me dijo lesbiana sólo me dijo vieja.

¿Qué con ver ventaneando no es suficiente? Ah, no! Tiene que andar la pinche gente meticheando sobre la vida de los demás… Ya para eso tengo a los lectores de este blog y nadie les va a quitar ese derecho. POS ESTA.

sábado, 13 de marzo de 2010

No seas puerca mejicana

-No seas puerca mejicana -me dijo María muy cerca de mi oído y con los brazos cruzados sobre el pecho.
La razón: haberme ido a la escuela sin secar los platos. Se me había hecho fácil dejarlos sobre el escurridor a que se secaran solos. Por la noche y a mi regreso de clases, los guardaría en su lugar.
-¡Joder! Te dijimos claramente que en esta casa las reglas de limpieza se respetan -añadió Karles- María se la pasa todo el día limpiando como para que no cooperes.

Yo estaba frente al fregadero de la cocina, con los trastes que utilicé en la tarja, viendo hacia abajo y aguantándome las ganas de llorar. En mi garganta había una mezcla de impotencia, miedo y coraje. Me repugnaba su pulcritud y el olor a lavanda me comenzó a picar la nariz.

Había conocido a María y a Karles tres semanas antes, cuando buscaba piso en Madrid. Desde el momento que entré, el departamento parecía sacado de un comercial de productos de limpieza: pisos, vidrios y muebles rechinaban de limpio. Además, en cada habitación había desodorantes de ambiente, por lo que el departamento tenía un constante olor a lavanda que ahora me produce el vómito. Como plus, el condominio contaba con cancha de básquet y alberca. Pero lo que a mí me convenció fue la computadora con internet que estaba en el cuarto que les renté.

Así que decidí tomar la habitación y cumplirles sus estúpidas reglas de limpieza que incluían secar las paredes de la regadera cuando terminara de ducharme, siempre utilizar posavasos y no tocar con mis dedos los vidrios de la sala. Ellos me valían madre, yo tenía mi adorado internet.

Durante los primeros días, mi relación con esos roomies españoles fue bastante buena:
-Llámame María -me había pedido con una sonrisa que enseñaba sus dientes podridos. Y es que, según ella, su nombre en rumano era impronunciable en español. Era alta, rubia y con ojos grises. Así descrita sonaría una belleza rusa, pero en realidad era bastante fea y un tanto masculina. Movía sin gracia sus anchos hombros y de los largos brazos colgaban sus enormes manos de basquetbolista.
-¿Ves telenovelas?- Me dijo una mañana María con entusiasmo.
-No- le conteste ofendida.
-Ah… es que yo aprendí castellano en Rumanía viendo telenovelas mexicanas.
"Vaya, de algo sirve tanta cochinada de televisa", pensé.

Karles era vasco y pareja de María. Parecía un Gi & Joe gachupín: su quijada era ancha, como la de un rottweiler y sus pequeños ojos azules. Apenas hablaba y nunca sonreía. Su voz de pito se contraponía al porte de macho que todo el tiempo trataba de sostener.

Desde mis ojos mexicanos, su relación era muy fría. No había cenas, abrazos, sonrisas o apodos cursis que yo acostumbro tener con mis parejas. De vez en cuando Karles besaba la mejilla de María y ya. Sin embargo, compartían la pasión por el físico-culturismo y asistían religiosamente al gimnasio por la mañana habiendo desayunado su licuado de anabólicos. La obsesión por la limpieza era también compartida, aunque María era mucho más azotada. En su delantal cargaba con un trapito, para limpiar polvo o las huellas de los dedos.

A veces pensaba que una cantidad de productos de limpieza post-sexo tenían guardados en su mesa de noche. ¿Se echarían lavanda en sus partecitas? La respuesta me tenía sin cuidado, yo pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en mi habitación.

Una noche los escuché discutiendo agitadamente mientras intentaba dormir. Los gritos pasaban a pesar de mis audífonos y el llanto de ella estaba impregnado de gran dramatismo. "De tanta ver telenovelas", supuse. Mezclando español con rumano, le recriminaba algo de una infidelidad. Karles gritaba y golpeaba algo que sonaba a madera.

Las noticias decían que la violencia domestica era un grave problema en España. "Pinches gachupines exagerados, es lo que pasa cuando no tienen narcos" pensaba al verlo. Sin embargo, esa noche me sentí parte de la estadística y ya me veía atestiguando ante Antena 3 y en la comandancia de policía la golpiza que estos dos fanáticos de la limpieza se habían propinado.

Por fin se callaron y el acontecimiento no pasó a mayores. Sin embargo, comencé a tenerles miedo, ¿qué tal si un día me gritonean a mí? Dicen que los malos pensamientos invocan al chamuco y unas semanas después materializaron.

Esa tarde, cuando volví de la escuela Karles y María me estaban esperando en la cocina. El tenía el ceño fruncido y María estaba parada tras de él con las manos en la cintura. Ni siquiera dejé mi mochila en mi cuarto cuando escuché la voz de pito de Karles llamándome a la cocina.

-No secaste ni guardaste tus “cacharros”- Me dijo Karles sin siquiera saludar, señalando mis platos.
-No tuve tiempo, lo siento -asentí con la cola entre las patas- Mi tren estaba a punto de partir.
-Todos tenemos que lavar, secar y guardar los platos, de lo contrario esto se volverá un cagadero- me dijo María entregándome un trapo para secar.

Comencé a imaginarme los titulares de periódicos y telediarios: Mexicana golpeada por un vasco y una rumana. La embajada mexicana no responde. La seguridad social no la respalda por no tener sus papeles en regla. La embajada española en México detiene las visas de estudiante por tiempo indeterminado.

Los cacharros ya estaban secos, por lo que levanté mi brazo para abrir esa alacena destinada a su resguardo, cuando Karles me detuvo la mano y la bajó. Supongo que no lo hizo con fuerza, pero yo sentí como si me azotara el brazo.

-Vuélvelos a lavar y a secar- ordenó.
-Toda la tarde estuvieron empolvándose- y acercándose a mi oído exclamó - No seas puerca mejicana.

No me quedó más que obedecer como una sirvienta rumana.

viernes, 19 de febrero de 2010

Madres vs Modernidá

La manera en la que el populacho mexicano incorpora a su vida la modernidad tiene su símil con la época de la conquista gachupina: tiene que haber madrazos, llanto y sangre. De estos tres elementos, sólo la sangre faltó hoy en mi intento por pagar la luz en la muy mentada CFE. (Por cierto, en mi nuevo recibo está iluminado de amarillo los 400 pesos que papá gobierno paga de mi luz. Y yo ni ISR pago, ja!)

Supongo que esta “empresa de clase mundial” de tanto recibir la queja de que las cajeras tenían cara de malcogidas que alguna mente brillante se le ocurrió poner cajeros automáticos para pagar. Única y exclusivamente cajeros automáticos, que se jodan todos los que le temen a los bytes y den la bienvenida a la modernidá.

Pongo en contexto de la experiencia que es ir a una de estas estancias de belcebú para aquellos extranjeros o hijos-de-papi que no van a pagar servicios básicos. En un cuartito hay de 3 a 5 máquinas de las cuales sólo funcionan una o dos. Como puedes pagar a cualquier hora, los borrachos aprovechan la noche para miar y fornicar, así proporcionar emoción a la nocturna experiencia pagadora. Por eso, al pagar por la mañana sólo quedan olores a pipí y torta Filos.

Al ver la inmensa fila, el alma de ingeniero que trae cada mexicano brota y se acerca al aparatejo inservible. Con el dedo en la pantalla, mueven el mouse. Nada pasa. Entonces, revisan que no haya billetes atorados en las ranuritas. No hay nada. Por último, intenta darle un madrazito (o madrazote) al vergonzoso cajero automatizado. Acto seguido, sale muy sonriente anunciando todos los de la fila lo que ya sabíamos: “No funcionan”.

Una nota al margen del post: el puto programita está hecho en Windows y ya no te deja teclear el nombre del dueño del contrato de la luz, así que si no tienen un recibo o el pinche numerito de servicio, olvídense de poder pagar. Lo sé porque lo viví. Pinches computitos que no saben levantar requerimientos.

El aspecto más desgastante de es el orden de la fila. Invariablemente los más pendejos están antes que uno. Desde los idiotas que no saben dónde está el código de barras, hasta los que intentan pagar 4520 pesos en billetes de a cincuenta. Y, aunque el chafísima programa indique la forma de meter los billetes, no falta el atolondrado que quiere meterlos hechos bolita.

Bueno, creo que quedó muy claro que considero que los cajeros de la CFE son una mierda. Pues hoy, esa mierda se mezcló con mi subespecie humana más odiada: las madres desconsideradas.

Frente a mí, una vieja fodonga traía a una mocosa de 2 años en brazos y la otra de 4 años corría por toda la calle con riesgo a ser atropellada. Con voz dulce y suave, le dio un par de billetes de a 100 para que se distrajera y la morrita se dedicó a vandalizar los cajeros inservibles con los billetes. La madres exclamaba unos muy serenos “hijita, vas a romperlos, ven acá” ante el nulo caso de la escuincla del diablo.

No sabía a quien golpear –mentalmente- antes: a la madre que no hacía nada por aplacar a su demonio o a la mocosa, que me veía con cara de jodete. Ya saben, esos niños que se te quedan viendo fijamente, por lo que yo le regresé la misma mirada de “que me ves pinche niña”.

Cuando por fin le tocó el turno a la mujer que-nació-para-ser-madre-y-que-se-chingue-el-mundo, bajó de los brazos a la niña de 2 años, quien apenas puso un pie en el piso, comenzó a chillar con la hermana por el control de los billetes que ya estaban hechos rollito. En su fodonguismo computacional, la madre no sabía ni cuál era el código de barras y cuando por fin lo averiguó, los billetes no pasaban.

¿Cómo iban a pasar si los habían agarrado de trapeador? Ya estaba a punto de cambiarle sus dos billetitos por uno de doscientos cuando el cajero automatizado recibió uno… el cual se quedó atorado, bloqueando el sistema al instante. Ahora sabemos porque eligieron plataforma Windows.

Las niñas chillaban y la mujer salió mentando madres contra los cajeros de clase mundial. La imbecilidad humana no tiene límites y la computación no va ayudarles.

Hoy no es un buen día para ser computito, snif.




PD. Un postito menos amargosito en repollo y atún
PD2. I'm back!.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Infiel

A veces siento cosita por la gente que consideran su ciudad únicamente como el lugar que esta su casa, su trabajo, su familia. Creo que amar al lugar en que vives te alimenta, te transforma. Incluso físicamente... al menos a mí me pasó. ¿Qué serían de los escritos de Alice y Salvador Leal sin el tráfico chilango? ¿O los de Daniel y Manuel sin su frontera? ¿o del Falso Profeta sin sus lanchas?

El sentir “cosita” no es más que una especie de ternurita. Cómo el que puedes sentir por una casada que le ponen los cuernos y ella los acepta con resignación. O del que estudia algo por dar gusto a sus papás. En 3 palabras: Me vale madre.

Lo que si me enerva son los nacionalismos o regionalismos. Aquellos que sostienen que incluso en su ciudad, los pedos huelen mejor. Que no soportan una crítica a su terruño. Crítica que incluso podría ser idiota, hecha de una primera impresión o desde alguna perspectiva. Y ternurita cuando la defensa es “en tu ciudad han de ser muy bonitos”. Bleh.

Cuando abrí No le cuentes a mi madre nunca me imaginé que habría gente que se ofuscara por mis opiniones sobre un lugar y su gente. Que me exigieran un expertís digno del Travel Pleasure, cuando claramente digo que llegué a un lugar sin saber porqué, estuve pocos días y sin tour.

De eso se trata viajar. Que tus ojitos descubran nuevos edificios, que tus piernas se pierdan entre sus calles y tu lengua pruebe nuevos sabores. Que odies o te enamores. Que te asusten o te hagan feliz. Y si algo me pareció FEO, lo digo, aunque sus habitantes se ofendan.

En la última reunión con mis amigos reales, me preguntaban sobre mi viaje a Nueva York. Y mi respuesta fue: vayan a Argentina o a Sudamérica. Me miraron con incredulidad, pero yo lo sostengo. Es más, de mi dinero no saldrá otro viaje a gringolandia. No dudo que el gabacho tenga muchas cosas dignas de verse, pero prefiero el calorcito y acento sudaca.

Yo adoro vivir en Querétaro. Me encanta pasear por el centro, conocer gente que hace cosas con pasión y la historia que hay en sus calles. Pero también me choca que 12 de la noche (y entre semana) me corran de las cervezas, que no haya oxxos abiertos, ni lugares para cenar bien. Creo que la gente es más fea que en Guadalajara y hay mucho gordo. Pero son más amables. A cualquier lado te mueves en 20 minutos, siempre y cuando no llueva o se accidente alguien. Y sobre todo me encanta haber encontrado gente que hace las cosas con pasión y no por borreguismo. ¡Y su historia!

Pero por mucho que adore este lugar, soy una gran infiel. Todavía lloro por Madrid y fantaseo con Buenos Aires. Sin duda, si mi maestría hubiera sido en Buenos Aires, me cae que no regreso… me enculé bien cabrón con la ciudad de la furia.

Por eso, más de una persona me ha tachado de mala mexicana por hablar bonito y encularme con países extranjeros. Pues prefiero ser mala mexicana que una nacionalista -o regionalista- a ultranza. Es una lástima ver que el amor que profesas te impida ver que afuera hay mucho más. Sería como sólo escuchar a un grupo de música, leer a sólo un autor o comer siempre lo mismo.

La vida da para mucho más que eso.

Si no lo quieres ver por pendejaditas no es mi pedo. La verdad es que hasta el más fiel voltea a ver unas piernotas con minifalda.



(y más si utilizan medias negras de red)

lunes, 23 de noviembre de 2009

De casados y rancheros

El fin de semana fui a Guadalajara. Mi viaje exprés tenía dos objetivos: el de menos importancia, una comida de reunión escolar. El más importante les vale madre.

Hace unos seis meses que vi a mis compañeros de la universidad y como salió tan bueno el desmadre, se dispusieron a organizar otro para fin de año. Quitando esa reunión anterior, yo no los veía desde hacía unos 8 años. No me llevo con nadie, ni siquiera por comentarios de “me gusta (manita arriba)” en Facebook. Así que cuando vi que la raza se comenzaba a rajar, le dije al organizador QUE ONDA. Él me aseguró que había gente fuera de esa red social que iba a ir. ¿Están tuirer?, le pregunte por chat. Un ¿En qué? Brincó en la ventanita. Ok, aun hay gente 1.0. tengo que aprender a aceptarlo.

La cita era en un restaurante ranchero donde van los tapatíos rancheros que tienen mucha lana, pero eso no les quita lo rancheros. EDÁ. Por si no los conocen, estos lugares fueron creados por la mano del hombre para el gusto y disfrute de los carnívoros borrachos –y rancheros- y tienen la característica de ser enooormes. Las mesas están amplias y separadas, para así evitar que el vecino metiche ande viendo que es posible tragar un kilo de carnes rojas variadas y chupar hasta que no sabes si llevas dos botellas o tres. El mariachi y la banda pasan por las mesas y hay unas flacas con ropa pequeñita ofreciéndote botellas de tequila, flores y fotos. Éste lugar en especial tiene la característica de tener una megafuente con cascadas intercomunicadas. Y palmeras. Y caballos (no, pero casi).

En fin. Pues al mentado lugar ranchero sólo llegué yo y el organizador con su familia. Lo sabía. Los mexicanos en general y en especial los tapatíos no saben (o no quieren) convivir si sus amigos del alma no están. El “¿Y quién va a estar?” me asquea y me pone violenta. Pero ante la indecisión sobre vomitar o golpear en la cara al susodicho(a) sólo digo “Yo voy a estar, ¿para qué quieres más?”

Pero no me voy a ir contra los tapatíos rancheros. Que culpa tienen ellos de no conocer más mundo que el que marca su estatus social. La verdad es que desde que el amor llegó a mi vida, mi empatiómetro se ha elevado y acepto que entiendo ese gran vacío existencial que los matrimonios con hijos tienen: La falta de parejas estables y con hijos.

Cuando a una amiga casada se enteró que tenía novio le sobrevino una crisis. Primero no lo creía, después dudó de su cordura al tenerme como vieja (cosa que yo también hago) y acto seguido nos invitó a salir con su marido. “Parejas salen con parejas” me dijeron las sabias palabras un amigo en común. Por supuesto, yo me negué. ¿Qué hicieron nuestras mártires pioresdedo para soportar al otro? Ni se conocen, ni tienen nada más en común además de cogerse a las amigas en cuestión. (osea no a ambas, ¿Qué me creen?) Me burlé, hubo drama y perdí mi teléfono.

Ahora me arrepiento. Merecía el perder el celular.

Volviendo a mi reunión ranchera, la esposa de mi excompañero me explicaba lo difícil que es encontrar un círculo de amigos donde haya más parejas con hijos. Los niños solitarios se aburren y nadie los comprende cuando ya se tienen que ir porque el chamaco ya está berreando. Cuando por fin una pareja decide firmar el contratito con el cual tienes derecho a seguro social, deciden no tener hijos. Lo hizo con tal maestría que me di cuenta que nunca debí burlarme de sus sentimientos.

Los casados se sienten tan inadaptados como yo. Creo que ninguno merecemos esto y que por algo existen las reglas de urbanidad y decencia. Que el pobre de Carreño no tiene porqué estar retorciéndose en su tumba ante esta absurda modernidad.

Así que desde hoy, cuando asista a una reunión, voy a chillar cuando me quiera ir, quitaré los juguetes a los niños, me quejaré de la comida, miraré feo a la gente que no conozco y los golpearé.

Es un gran plan, ¿no creen?

viernes, 20 de noviembre de 2009

Yo soy mas bueno que tú

Esta crónica de las entusiastas organizadoras del PerritoFest me recordó a mis días como trabajadora en la calle. Para quien no lo sepa, una de las fuentes de manutención de mis años españoles, fue pedir dinero en la calle… para una ONG. Trabajé para Médicos del Mundo y Médicos sin Fronteras. Aunque mi preferida era PLAN, para apadrinar niños en el tercer mundo. Mi trabajo consistía en utilizar mis encantos para conseguir gente que se cayera cada mes con 10 euros o más.

La cuestión es que como el mío, había muchos grupitos más, intentando convencer a los españolitos de porque ayudar a los niños era mejor que ayudar a los refugiados o al planeta. Alguna vez hasta de palabras nos hicimos con los de Greenpeace. Había que llegar temprano para agarrar lugar en la calle. También nos corrieron indigentes y policías que consideraron que vernos con una batita ridícula afeaba el lugar. Si, la vida es difícil cuando trabajas en la calle.

Esta clase de movimientos y donaciones de particulares no existen en México. Por supuesto, mucho tiene que ver que todos estamos de la chingada. La cultura del “ayudo” se queda en donaciones al Teletón o para las fundaciones Telmex y Televisa. En general somos apáticos y valemadristas, es la verdad. El Foxista ¿Y yo porque? es extremadamente mexicano.

Pero bueno, aun hay gente que abandera causas como P.Brux y Carol, que andan organizando el PerritoFest, que no es más que un acopio EN ESPECIE de croquetas y demás cositas que necesitan los asilos de perros.

Y quien se iba a imaginar que precisamente, un asilo los intenta correr del lugar (Parque España). Vamos, ni siquiera es competencia, desde diferentes trincheras trabajan para el mismo fin: ayudar a los perros desamparados. Y no conforme con eso, la semana pasada las corrieron de Coyoacán, donde necesitaban una “licencia” para poner su changarrito de acopio.

No lo entiendo de verdad.

Lo que más coraje me da es que muy poca gente le pone energía y tiempo a las causas en las que cree (cada quien las suyas) y tanto el gobierno como las otras organizaciones les meten las patas. Pinche gente, me cae.

Ya sé, debería ser más correcta, como el comunicado que hizo PerritoFest al respecto, pero me da coraje. A ver hasta cuando los pinches mexicanos aprendemos a convivir, respetar y a tolerar. Decía Ibargüengoitia que la nacionalísima frase “El respeto al derecho ajeno es la paz” en realidad es porque el ajeno es uno, y si yo soy más que tú, entonces todos se chingan.

En fin. Ya me alargué mucho. Sólo quiero mandarles un abrazo solidario a las organizadoras del PerritoFest e invitarlos a participar.

Pachanga. 28 de Noviembre. Bar "Baja Street". Baja California 274. Col.Condesa. Tocan *CIRCO BEAT *RICCA BRACCI . Entrada: donación


Vayan Chilangos!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Crónica de una ley antiqueretanas

Ayer se aprobó la ley antiaborto (**ver anotación al pie) en este precioso y mocho estado de Querétaro.

La historia ha sido más o menos así:

Cuando en el DF (que está a poquito más de dos horas y 130 pesos en camión) se aprobó y ejecutó la ley de la interrupción del embarazo -porque decir ABORTO es tabú incluso en la ciudad más cosmopolita de México- los herederos queretanos de Miramón** se asustaron y empezaron a joder con una ley anti-aborto. Los entiendo, la verdad que eso de cruzar pantanos, selvas y montañas para ir al DF a abortar es un martirio. ¬¬

Como siempre, la iglesia, los medios, la casi inexistente izquierda queretana, etc. pusieron el grito en la vagina. En estos días el periodo de sesiones de la legislatura está por concluir y la ley aún no quedaba lista.

Así que ayer el tema de encarcelar a aquellos que saquen fetos de úteros estaba en la agenda… en el punto 23 de 25 o algo así. Misteriosamente, a los panistas y demás antiabortistas les dio por caerse de la cama ese día. Así que con el quórum suficiente para cambiar la agenda, pasaron el tema 23 al 1 y dijeron. "¿Quién vota por meter al bote a las que aborten y a quienes las ayuden, además de pedir enchiladas verdes de La Mariposa?" Y sorpresivamente, todos levantaron la mano. La verdad es que esas enchiladas están rebuenas.

Cuando por fin les amaneció al resto de la legislatura y a las encueradas pro-choice se armó el zafarrancho. A lo que los panistas contestaron lero-lero-candelero.

Y bueno, no se que siga o si se puede echar para atrás eso. Tendré que preguntar a mi abogado de cabecera ;). Pero hasta aquí, existen varias reflexiones:

1. Legislatura que madruga, hace chapuza.
2. Como se requiere visa y la firma de tus papas para ir al DF a abortar, esta ley tiene muchísimo sentido.
3. Se me antojaron unas enchiladas verdes de la mariposa.

Ya en serio, todo el asunto se me hace una reverenda pendejada. La mujer que busca abortar lo hará. ¿O van a poner policías en las clínicas para ver que nadie aborte? ¿Si les pasan el pitazo que alguien sacó al chamaco, podrán comprobarlo? ¿Me pueden obligar a abrir las patas para enseñar que tengo evidencias físicas de un aborto provocado?

Demasiadas idioteces pues. Mejor gástense ese presupuesto en programas de prevención, repartan condones y píldoras del día siguiente sin necesidad de firma de los papás. Informen a las mujeres y no dejen a un lado la parte psicológica del asunto.

Conozco mujeres que abortaron y me dicen que es la decisión más horrible que han tenido que tomar. El dolor físico no es nada comparado con el sentimental y las secuelas que eso conlleva. Y que aparte, las metan al bote es un gran logro. Bravo señores legisladores, bravo.





** no se si Miramón tuvo hijos, pero supongamos que sí.

__________

Fe de erratas:

Mi abogado de cabecera me ha informado que, y cito textualmente:
La denominada "ley antiaborto" que ni es ley ni es una reforma al código penal del estado, sino una reforma al artículo segundo de la constitución local para reconocer la vida desde la propia concepción.
Pero me confirma que dan hasta 3 años de bote.

jueves, 18 de junio de 2009

La gente esta MAL MaL mal


Indique lo que está totalmente mal en la joven del centro de la foto.

1) Los lentes región 4
2) Los pantalones doblados
3) Las chanclas de chacha
4) Las chiches falsas
5) Las chiches reales

Si quieren saber más, vayan a su blog preferido nolecuentes.com y vean a los locos que me encontré en San Miguel (piquenle en la imagen)

lunes, 15 de junio de 2009

Chinga tu madre Julio Regalado

Hoy fui a la Comer y resulto que había 3x2 en todo para el bebé, excepto fórmulas lácteas. No me malinterpreten. Estoy a favor de la reactivación de la economía, salvar a la comercial mexicana de la bancarrota y la marcha del orgullo gay... pero, ¿Tienen que llevar a esos pequeños engendros de compras a las 9 de la noche?

Ya no hay respeto, me cae. Esa es la hora en la que los solteros salimos de compras con la esperanza de encontrar algún ligue en la zona de verduras o simplemente recorrer los pasillos con la tranquilidad de que ningún desequilibrado se lanzará a las ruedas de los carritos.

En fin. Salí asustada y con medio súper. Necesito consuelo y unas palmaditas en la espalda, snif.

Como sea, vayan a recolectivo y díganme si tienen fino humor inglés.

viernes, 12 de junio de 2009

Yo nunca te hubiera traido de chofer, snif.

Hace ya algunos años, cuando era más joven y menos sabia, tuve un amante que quiso ser mi novio, que cosita. En ese entonces, apenas había comenzado a probar las mieles del solterismo y la libertad, por lo que la idea de atarme a un individuo y ejecutar actividades -como "checar" todos los días, ver futbol, acompañarlo a sus reuniones, etc- para validar socialmente el sexo, estaba totalmente fuera lugar.

"Que cabrona" dirá más de uno. "Se lo merecen, pinches hombres" dirán otras.

En mi defensa puedo decir que siempre fui sincera con él. Nunca le prometí "pensarlo" o le indiqué que podría ser algo "mas". ¿Cuántos hemos sido así de sinceros en una relación? En serio, hay que pensarlo un poquito para darnos cuenta que no estamos acostumbrados a decir así las cosas por miedo a lastimar o a que nos crean unos cabrones egoistas. Además era amable al decirlo. ¡En serio!

Pero bueno, me estoy desviando del tema, continúo con la novela comica-trágica. Antes que el drama llegara a su fin, el individuo se dedicó a llorar su desgracia con mis amigos. No se si esperaba que ellos me convencieran de darle una oportunidad o que chingados. Ni me acuerdo que me dijeron que dijo -si, como en la secu-, pero sonaba a que el pobre estaba tan dañado, que nunca más confiaría en las mujeres y se iba de monje capuchino.

Tres o cuatro meses después ya tenía novia. Mes y medio después le propuso que se casaran, cosa que ocurrió cinco o seis meses más tarde. Menos de un año después, el estaba felizmente casado y yo… tenía un perro, ajá. ¡Ah! y también me retiró el habla a mí y a mis amigos cercanos.

Todo el chou a mi me dio mucha risa. Y aprendí a detectar a los individuos busca-esposa. Y a no meterme con vírgenes. (Aunque la probabilidad que me encuentre uno a esta edad es extremadamente baja, a buba gracias).

Ha pasado ya mucho tiempo de esa loca juventud y ni siquiera me acordaba de esos eventos, hasta hace 3 días que lo ví de chofer de su mujer.




QUÉ PEDO.




Obviamente él me vió y yo voltié para la recortada que la ley me obliga. Por la tarde le conté a una amiga mía (y examiga suya) y me dijo que muy probablemente ella iba cuidando a la hija que tienen, que eso es muy común en el matrimonio.

No se dejen chavos.

viernes, 8 de mayo de 2009

¡TE ODIO! Voy al Salón de Belleza

Investigaciones recientes han revelado que el 73.34% de las veces que una mujer decide hacer un cambio drástico de look es resultado de un emputamiento con el (o los) hombres en turno.

Debido a que un tatuaje, escarificaciones o amputaciones llevan un costo e impacto mayor, estas mujeres desesperadas deciden atentar contra lo que tantos años y dinero gastado en productos les ha costado: su pelo.

Desafortunadamente, todos los hombres tienen cierto grado de daltonismo y no responden a la diferencia de un color rojo cereza, rojo violeta, rojizo castaño claro con rayitos miel-avellana. Cualquiera les es igual, la madre naturaleza está en contra de sus hijas.

Por eso es que las féminas se cortan el pelo una cantidad considerable de centímetros. Eso siempre lo nota –y reacciona- el señor.

Mientras la desgracia ocurre, estas tristes individuas fantasean con los posibles diálogos:

Él: Te cortaste MI PELO, pendeja!
Ella: Es mi pelo, es mi vida, hago lo que quiera con ella y nunca voy a volver a casa de tu mamá, esa pinche bruja!

Él: ¡N-o! Te cortaste el pelo.
Ella: Es mi pelo, es mi vida, hago lo que quiera con ella y ya esta bueno de que siempre terminas primero y me dejas toda caliente

Él: ¡Te cortaste el pelo! Se te ve bien… un BOB muy a la Beckman!!
Ella: Es mi pelo, es mi vida, hago lo que quier… ¿eres maricón, verdad desgraciado?
(Ésta triste mujer esta casi segura que el marido es maricón)

Lo que pasa en realidad es:
Él: Te cortaste el pelo.
Ella: ¡Siiii es horrible! Me odio, te odio, odio a todos! (y se va a su recámara a llorar/berrear)

Ya se, nada de esto es su culpa de los hombres, esos pobres mártires. Las mujeres están locas y en vez de hablar las cosas, se autoflagelan. Desafortunadamente el futuro sexual y la tranquilidad emocional depende de estos héroes anónimos y de lo que a continuación diga:

“Se te ve bien, tus ojos resaltan más” es tranquilizador y posiblemente tengan sexo en 3 días, cuando deje de llorar. Claro, sin tocarle la cabeza a la susodicha.

“Ya crecerá, no te preocupes” es considerada una total falta de consideración y de interés, por lo que ha puesto en gran riesgo su futuro sexual y sentimental.

“Vas a necesitar relleno en las chichis para parecer mujer” esta totalmente fuera de lugar y el individuo se está buscando una mordida en el pito.

Ahora, ¿Que pasa con el 26.66% de las mujeres restantes? ¿Cómo identificarlas? ¿Es tan bueno como suena?.




NO.




Estas mujeres traen el pelo corto, por lo tanto, son un peligro andante.

Aléjese de inmediato...

miércoles, 25 de marzo de 2009

Ataques de sinceridad

Hace algunos domingos fui a una comida adulto-fresa-contemporáneo. En la reunión había 2 grupos de personas: los que llevan casados como 30 años y los recién casados con bebés. Ya se imaginarán que estaba en mi elemento.

El caso es que una de las señoras comentaba el gran estrés por organizar la boda de su hija en Acapulco, que las invitaciones, las flores que se marchitan, los de la socialité, shalairará. De pronto, dijo algo que me sorprendió y me llamó la atención.

"Ya nada mas se casa fulanita y estoy jubilada"

Y continuó diciendo que únicamente se iba a dedicar a ella, que nada de cuidar nietos y que si se le muere el esposo, de pendeja (no dijo pendeja, pero si lo insinuó) se casa otra vez. Acto seguido, se puso a despotricar por ser ama de casa. Ahí todas las señoras presentes dijeron: sicierto.

Me acordé que otra vieja –de ese mismo circulito- que nada más salieron sus hijas de la universidad y les dijo a su familia: "Se rascan ustedes solos, me largo a vivir a Canadá."

Obviamente los comentarios me sorprendieron, por la carga de sinceridad que llevan. No se si estaban pedas o es una nueva moda entre señoras nais.

Me pregunto si siempre pensaron eso y se casaron para no trabajar, por el amor y la cantaleta de la familia, etcétera. Me pregunto si se sobrevive con éxito a las crisis de los sesentas, si te disculpas por haber tomado x o y decisión. Si los hijos que ya no te pelan son un consuelo.

No se las respuestas y tampoco me importan. Pero me dieron un poquito de lástima.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Informe de rebeldía histórica



Debido a que en últimas fechas se ha confundido el término Rebelde, asociándolo con música para idiotas, el siguiente informe ejemplifica cómo desde el inicio de la civilización, existe la necesidad de la juventud por rebelarse contra lo establecido.

Todas las sociedades requieren de costumbres y tradiciones para sustentar las actividades económicas, políticas y sociales. Con esto, la sociedad garantiza el orden necesario e indispensable para continuar en su crecimiento y evolucionar históricamente.

En este mundo occidentalizado, consideramos que los actuales usos y costumbres son los más civilizados y tendemos a catalogar a las pasadas expresiones como barbarismos. Por esta razón, debemos considerar el entorno histórico de cada sociedad, para así, entender su rebeldía.

Caso 1. Aztecas.
Sociedad guerrera por antonomasia. Para 1498, se reportan células rebelde llamadas "Los Jipitzins", quienes predicaban el amor y la paz, y se reunían a vender chacharitas y fumar peyote en el Chopo. La siguiente imagen es una reproducción de una estela azteca.



* ¿Qué chingados quieres decir con que no vas a la guerra?
** Paz, hermano.

Caso 2: Egipcios
Sociedad milenaria creadora de grandes y excelsas pirámides. En coherencia con esta majestuosidad, solían vestirse con grandes lujos. Sin embargo, hacia el 563 A.C. una secta comenzó a utilizar animales vivos como sombreros, predicando una moda y un estilo de vida austera.



*¿De donde putas sacas la "austeridad", Amón?
* ¡¡Mi lagarto!!

Caso 3: Inglaterra s.XVIII
Para continuar con el legado inglés, la tradición más importante era la de tener tantos hijos como fuera posible. Sin embargo, hay evidencias que el príncipe Albert se unió a uno de esos grupos estoicos que predicaban la castidad, el ayuno y el no a todos los placeres carnales.