De miércoles a domingo de la semana pasada, estuve en Guadalajara con el objetivo de asistir a la FIL (Feria Internacional del Libro). Para mí, esta semana es un Oktoberfest pero de libros y cerveza. Por supuesto, hay mucho libro de superación personal y porquería paranormal empuercando el ambiente, pero también hay conferencias chingonas y uno que otro autor
ídem.
El miércoles y con mi look moreno
(que odio, quiero mi pelo rojoooo, snif), intenté asistir a una conferencia llamada "La web 2.0 y su impacto en el mundo de la edición, la librería y la lectura" pero como no soy editora ni me registré antes me mandaron a la chingada. Según esto Jorge Pinto estaba como conferencista, pero supongo que era éste
Jorge Pinto espurio. Decepcionada y para aliviar mi dolor, me compré dos libros de Garibay. Después entré a una conferencia de Juan Villoro, quien es un tipo amenísimo y con un humor chingón. Le compré dos libros. Saliendo, me encontré uno de José Agustín a 70 pesitos y dije “pues ya que”.
El jueves y después de zamparme unas quesadillas en Santa Tere, vi a
Guffo para arreglar algunos asuntitos de la presentación del sábado. Para la comida,
Chilangelina tenía un estómago más que dispuesto para las Karnes Garibaldi. Apenas la conocí y sí, es una viejota muy guapa. Por la tarde y junto a sus amigas Concha y Jazmín, entramos -y nos salimos- de algunas conferencias. También fue el día en que Mario Vargas Llosa me estafó: Le compre un libro y no llegó el desgraciado a la firmita. Por la noche, cena-chisme-recorteada con mis primitas.
El viernes por la mañana me dediqué a recorrer sexshops. No sólo de libros vive la mujer. Por la tarde-noche volví a la FIL, pero me engenté muy rápido, ya estaba atascado y ese día había venta nocturna. La verdad es que en la FIL no están más baratos los libros. Si acaso, te encuentras algún clásico en 25 pesitos, pero el precio es el normal de lista. Así que no conviene gastarse el aguinaldo.
Kabeza se reportó y quedé en alcanzarlos (andaba con Guffo y los demás moneros) en el centro, pero cuando llegué ya iban de salida y tenían cosas de moneros por hacer.
Damosamente, saludé a los presentes, entre ellos
Cavazos y
Pinto (no espurio). Me llevé a Kabeza a cenar y lo dejé en su hotel a una hora muy decente.
El sábado desde tempranito fui a la FIL para la conferencia de Guffo,
El Mudo,
Bachán y compañía y luego corrí a la de Chilangelina, que era a la misma hora, pero más larguita. Me quedé en el encuentro de periodistas escuchando a Rubén Luengas. Volví con los moneros, en la entrega de un reconocimiento a Palomo, conocí a Cavazos (con quien me tome foto) y a
Cucamonga. Además traía mi playera de Isabel. Fui a comer a mi casa y descansé un poquito, porque tenía el presentimiento de iba a necesitar fuerzas.
Por la tarde llegó Luis y para que se callara (comenzó a mentar madres de tapatilandia), lo llevé a comer una sopita. Con la panza llena, recogimos a Chila, Concha y
Renato.

Los primeros asistentes
Puntualitos estábamos en la Pulquesa para comenzar a chelear. Ya estaban ahí
Mario y Angélica, mis compas desde aquellos años del foro sin nombre. Guffo no tardó en llegar y como a las 9 o algo así comenzó a caer la raza, por lo que nos movimos a la terracita. El clima fue bueno con nosotros y se estaba bastante a gusto. Las cheves (2x1!) empezaron a rolar y la plática a animarse. Además que andaba por todos lados, conociendo a los que asistentes. Soy malísima con los nombres y más si no los tenía presentes como lectores / blogueros. Así que de ante mano una disculpa por los nombres que se me van. Poco después de que Kabeza y
Beto llegaron nos tomamos LA FOTO del recuerdo.

También llegaron mis papás y hermana, a quienes les presenté todos mis amiguis-bloggers. No sé cuantas cervezas después llegaron
Mamasan,
Postdata, Caballo Negro (Jorge Cavazos), y
Zónico (mi tapatío favorito, que nos regaló un cidi),
GeZeta (y compañía) y
Iosephus que se unieron a Vicky, DudeDuda (que está bien loca), Vizente, Alex y otros pseudocomputitos, Natalia y su mamá (que son a toda madre), el de Honduras y su vieja y el "Chemo" (o algo así)que nos trajo un tequila de
nomamesquebuenoestá. Ah y los compas de la Chila, quien demostró ser toda una socialité. Una vez más disculpen los nombres faltantes, pero ya estaba un poco peda.
Un agradecimiento especial para Anaíta y a la gerencia del Pulcasa, por tratarnos tan bien. El lugar está harto recomendable. En la planta baja es posible platicar y arriba está como más para el ligue.
A las 2:30 salimos a corretear a sabequeviejabuena a quien aman todos los moneros y después de que nos corrieron de un bar de sabedonde donde tomé fotos artísticas y perdí mi bufanda-boa morada y me dediqué a repartir borrachos.
En verdad un agradecimiento muy grande para los que asistieron. Me encantó verlos/conocerlos, son a toda madre. Espero que se la hayan pasado chingón, yo ni en un lugar me podía quedar, por estar en la comadrera con todos.
Y gracias a los que compraron el libro, con la edición superespecial que incluye a Caballo Negro.
Un beso grande a todos