Este blog personal estuvo activo de marzo de 2008 a julio de 2010. La continuación está en jeri4queen.blogspot.com

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sábado, 3 de julio de 2010

Libros de la semana

Sobre mi buró están Crosthwaite, Villoro, Jaime Gamboa y Cervantes.

El de Villoro es por supuesto mío. Hace rato, una lagrimita de Remi se asomó en mis ojos al leer sobre un niño en su temblorosa ciudad. El de Crosthwaite es de él; está obsesionado con la literatura chicana y de frontera. Le gusta el norte, las historias de mojados, los ritmos pochos y el México fracasado. Yo soy más del centro, tirándole pal sur. Mi escenario es el Distrito Federal mezclados con selva chiapaneca, de encontrar ajolotes en la ciudad y homosexuales en las vulcanizadoras.

La Orquesta Imposible de Jaime Gamboa es prestado y llegó a su dueño por un tico, que si no fuera tico, nunca lo hubiésemos leído. Enorme libro, créanme. Lo que más me sorprende (y envidio) del Gamboa es la forma tan limpia en que plasma los sentimientos como el amor, la amistad, el deseo o la fidelidad a las ideas.

El Quijote se lo bajamos a mi papá; es una edición pesada de letras grandes e ilustraciones, que el Señor del Billar me lee antes de dormir. Sin embargo, esta noche no me enteré de las aventuras del caballero más famoso de La Mancha porque un tal Mauricio Guardiola no me dejó soltarlo.
Ante los ronquidos, apagué la luz y me vine a la computadora a escribir.

Ahora estoy pensando en despertarlo para que me lea El Quijote. Que culera soy.

jueves, 20 de mayo de 2010

La historia no es un arrebato carnal

Hay un señor llamado Francisco Martín Moreno, que participa en radio haciéndose pasar por historiador, siendo que es novelista.

En su último best seller: “Arrebatos Carnales”, hace ficción de las bajas pasiones de algunos de los personajes historicos de México. Creo que es muy bajo agarrarse del morbo que existe en torno al sexo para hablar de Hidalgo, Morelos, Díaz, Villa, etcétera. Aclaro que no he leído su libro ni lo haré. Por eso, este post no es sobre el libro, ni estoy en contra del mismo. Entiendo que es ficción y entiendo el por qué se vende.

Sin embargo, en este México en donde el respeto se confunde con popularidad, el señor ha estado diciendo sandeces, como por ejemplo, que necesitamos cambiar el Himno Nacional para modernizarlo, y que el retraso en la educación en México es consecuencia de la colonia y específicamente, culpa de la Iglesia.

Ver la historia con mente, ojos y moral actual es una absoluta estupidez y el señor lo hace repetidamente.

La época colonial fue resultado directo de una guerra que perdieron las civilizaciones que vivían en el territorio que ahora es México; la mexica fue sólo una de ellas. Como colonizadores, los españoles tenían el visto bueno del Papa y la misión de convertir, no de educar. En un gobierno monárquico y absolutista, el concepto de educar la mente del pueblo no existe. Así era la forma de pensar de entonces. Yo me pregunto: ¿cuántos habitantes del pueblo francés sabían leer y escribir antes de la Revolución Francesa?

Al instalarse las órdenes religiosas en la Nueva España crearon colegios en los que educaban a criollos y peninsulares. De acuerdo con lo que usted dice, señor Moreno. Sin embargo esa élite fue la que empezó la Revolución de Independencia. Algunos de estos colegios fueron fundados por Jesuitas, una orden religiosa que sostiene que es posible llegar a dios a través de la razón y educaba bajo una filosofía humanista. Colegios de los cuales salieron nombres como Primo de Verdad, Allende, Aldama y Domínguez (Colegio de San Ildefonso) quienes en 1793 convivieron con un tal Antonio de Montenegro, enjuiciado por la Inquisición por el cargo de conspiración contra la corona, por pensar en una América (no México) Independiente. 1793. Diecisiete años antes de que la conspiración queretana fuera descubierta.

Lo que el señor Moreno se olvidó comentar -tal vez porque no sabe- es que sí existieron escuelas de indios. También se olvidó de una forma de organización política y administrativa que aglutinaba a un alto porcentaje de la población llamada Pueblos de Indios. Había gobernantes indígenas -electos- y de los impuestos cobrados, un porcentaje se dedicaba para las fiestas religiosas; y para el siglo XVIII, incluía a la educación, más allá de sólo castellanizar y evangelizar. También se inculcaba el leer y escribir, pero había un problema: al ser la escuela en castellano, los padres indígenas sentían repugnancia y pérdida de identidad. Además, al alejar a los niños del campo, dejaban de ganar dinero. Dinero que encima, ellos tenían que pagar por la educación.

No soy católica y creo que actualmente, la instrucción religiosa (cualquiera) cierra, en vez de abrir, la mente. Sin embargo, no puedo negar la importancia de la Iglesia Católica durante esta época de nuestra historia, época que según los spots del gobierno no cuenta, porque tenemos sólo "200 años de ser mexicanos".

Soy sólo una aficionada a la historia, lo admito. Pero me da mucho coraje que, si bien el mexicano conoce una madrecita de nuestro pasado, venga gente carismática y diga estupideces que además de falsas o incompletas, las juzgue con ojos del siglo XXI y concluya que por eso, estamos jodidos desde siempre.

jueves, 6 de mayo de 2010

Murakami o los días en que quise suicidarme.

En septiembre del año pasado leí Tokio Blues y no me gustó. No entendí porque tanta mamada e idolatración por Haruki Murakami (best seller internacional, según Tusquets).

No niego que Tokio Blues tiene una narración impecable. Murakami -o su traductora Lourdes Porta- saben llevar al lector por la narración con imágenes vivas, personalidades definidas y sin rebuscamiento. La novela se lee rápido y sin poner mucho esfuerzo, es posible entender lo que pasa. Aunque la trama no te esté atrapando (porque es nefasta), no cuesta trabajo terminarla.

Sé que la literatura no debe leerse con una perspectiva moral, que hay que disfrutar y entender el mundo que el autor nos presenta. Pero con Tokio Blues me fue imposible no brincar ante tanto drama emo adolescente, suicidios por todos lados, escenas de sexo mecánicas y mochas.

Tokio Blues es la historia de Watanabe, una adolescente emo que tiene pedos porque todo mundo se suicida. Todos los personajes, al menos en dos grados de separación, tienen a un suicida. La vida de Watanabe gira en relación a la muerte y al drama. El protagonista prefiere tener una relación platónica con una suicida cuya hermana se suicidó, que es no sé qué de alguien que daba clases de piano y también se suicidó, que con una chica alegre y un poco más normal pero mentirosa. Al final de la novela, uno se quiere suicidar por no haber invertido el tiempo en acciones más reconfortantes, como coger.

Ante esta sinopsis, ¿Por qué leí Al sur de la frontera, al oeste del sol? Por pinche necia y porque la novela llegó a mi librero.

La novela comparte muchas cosas buenas con Tokio Blues, aunque la parte emo está mucho más soportable. Por eso disfruté más las escenas en las que el autor habla de música y de el amors y esas ridiculeces. El protagonista Hajime tiene mucha menos inestabilidad mental que Watanabe, o al menos, tiene esa inestabilidad normal que todos hemos tenido, como mandar a la chingada el trabajo. En el caso de Hajime, quiere mandar a la chingada a su familia (esposa e hijas) cuando se reencuentra al amor de la INFANCIA, por quien nunca sintió calentura pero si una identificación cabrona y sólo porque Shimamoto era hija única (igual que él) y le gustaba Dragon Ball (eso no pues). Mi diagnóstico es que Shimamoto en realidad no existe y él se hizo pendejo mucho tiempo, que era algo así como una amiga / amante imaginaria de adulto.

Leí Al sur de la frontera, al oeste del sol en un día y ya estaba pensando que su lectura serviría de menos para hacer un post menos caguengue de Murakami, cuando me topé con esto:

Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta. De que, yéndome a otro lugar y empezando una nueva vida, iba a convertirme en otro hombre. He repetido una vez tras otra la misma operación. Para mí representaba, en un sentido, madurar y, en otro sentido, reinventarme a mi mismo. De algún modo, convirtiéndome en otra persona quería liberarme de algo implícito en el yo que había sido hasta entonces. Lo buscaba de verdad, seriamente, y creía que, si me esforzaba, podría conseguir algún día. Pero, al final, eso no me conducía a ninguna parte. Por más lejos que fuera, seguía siendo yo. Por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. Por más que el decorado cambiase, por más que el eco de la voz de la gente fuese distinto, yo seguía siendo el mismo ser incompleto.
Entonces me quise suicidar (bueno no). Pero ya me han dicho eso y sicierto, snif. Entonces puedo cambiar toda la historia de Al sur de la frontera, al oeste del sol con mi vida y vender un chingo de libros, yeii!

miércoles, 21 de abril de 2010

Somewhere, something incredible is waiting to be known

Ya sé, esto lo acabo de poner en recolectivo, pero este vídeo me sacó una lagrimita. :')




Corrían los ochentas y un señor vestido con cuello de tortuga y traje café hablaba en la televisión sobre los planetas y las estrellas; de la gente que ha habitado este mundo que se llama Tierra, las características de ésta y de cómo habían contribuido al conocimiento universal del que ahora él hablaba emocionado. Desde su sillón, ese hombre recorría el universo utilizando animaciones que a ojos de este siglo, parecen maquetas colgadas de hilitos. Su nombre era Carl Sagan y la serie se llamaba Cosmos.

Tiempo después, las computadoras y los hombres comenzaron a llamar mi atención, por lo que dejé de alimentar mi vena científica.

En el 2003 volví a encontrar a Sagan, pero ahora el formato era de papel y con títulos como El mundo y sus demonios y El cerebro de Broca. Pero fue hasta el 2005 cuando devoré Cosmos en pocos días, ya que el librote llegó a mis manos en préstamo de una biblioteca. Al terminarlo, tenía un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos. También me dieron ganas de robármelo, pero al final lo regresé.

Cuando la instrucción escolar nos vomita nombres por separado y en diferentes “materias” como Filosofía, Matemáticas, Astronomía, Biología, Historia, etcétera, en Cosmos, Carl Sagan hace un todo y relaciona a Pitágoras con Platón con Hipatía, Kepler, Newton, Da Vinci, Colón, Darwin, Huygens, Einstein. Su lectura me acercó a ellos como hombres (no sólo como teorías), a sus errores, problemas y a las fallas históricas que hemos tenido como raza. El conocerlos por separado me había quitado el placer de entender la relación entre sus teorías y propuestas; tampoco me di cuenta del común denominador que existe entre ellos e incluso, conmigo.

Sagan me llevó de la mano por la historia del hombre como un ser pensante e inteligente. Entendí que el conocimiento, antes que otra cosa, significa libertad. Libertad de elegir a través de la razón, libertad para no subyugarte ante las ideas de otros, libertad para atreverte a soñar en más.

Si me preguntan la distancia al Sol, la gravedad de Júpiter o la elasticidad del tiempo por la aceleración de las partículas a velocidad de la luz, tal vez no les pueda contestar o les diga una tontería. Pero ahora entiendo que la ciencia es mucho más que números, datos, fechas y nombres. La ciencia es lo que nos da esencia como humanos, sus logros y adelantos unen, mientras que las guerras destruyen. La ciencia ilumina, mientras que la charlatanería oculta y miente.

Sabía que sólo era cuestión de tiempo, ahorro y decisión para adquirirlo. Así que desde la semana pasada, Cosmos está en mi librero y es parte de mi evangelio.

martes, 20 de abril de 2010

Cuerpodivino (Godbody)

Theodore Sturgeon es escritor de ciencia ficción. Eso lo sé porque me lo prestó un fanático del género. Por lo demás, admito que no sabía nada del autor y desafortunadamente, no he leído nada más. Cuerpodivino fue publicada tras su muerte, e incluso, en la ficha de Wikipedia en español, no aparece.

La novela está contada desde el punto de vista de ocho personas, las cuales narran en primera persona su encuentro con un ser místico llamado Cuerpodivino. Con forme pasan los capítulos, descubrimos quién es ese ser misterioso y cómo toca a través de la energía sexual que emana, a cada uno de los personajes.

La narrativa tiene un ritmo excepcional; yo lo terminé en un día. Es poético, es cachondo (pero no vulgar), es humano. La idea de elevar el sexo a un nivel sagrado y religioso conecta al lector que ha estado enamorado y caliente por la misma persona. Más que un orgasmo, es la conexión. Supongo que algún católico podría tachar de hereje al texto, sobre todo por las frecuentes referencias a Jesús, pero a mí me encantaron.

Vuelvo a los personajes, que son el hilo conductor de la novela. Todos están delineados física y emocionalmente de una manera muy rica, lo que demuestra la maestría del autor. Además todos soy muy diferentes: un pastor y su esposa, un violador, una loca-desadaptada, una metiche, una artista, un policía corrupto, un viejo agachón.

Mi preferida es la artista Britt Svanguld. Una hippie y excéntrica que se dedica a pintar y sostiene que el tacto es el sentido más valioso. Que en cierto modo, todos los sentidos tocan. A continuación un extracto:

El sentido del tacto es un cristal con muchas facetas. El aire estalla entre el martillo y el yunque y perturba el aire alrededor que a su vez vuelve a perturbar el aire, y esas perturbaciones avanzan hacia ti como pasos hasta que tocan la membrana del oído. Lo mismo ocurre con las ráfagas de sonido que atraviesan las plumas rígidas de un cuervo y las plumas suaves del ala de un búho, y cada una tiene un significado diferente. Ver también es tocar y ser visto es ser tocado, y esto también tiene sus muchos sentidos. No es lo mismo que te vea un niño cruel con una piedra en la mano que un ciervo o una ardilla. Si vives como vivo yo y sabes tocar y ser tocado por los ojos, sientes los ojos incluso cuando no los ves y puedes darte cuenta de qué tipo de tacto es.

En resumen; me encantó, quiero más de Sturgeon y no leerlo es un gran error. Ah y hasta que consiga mi copia, no lo pienso regresar. jijiji


Post patrocinado por:
  • Un ángel escritor que se emborracha con chocolate. Un cuento sin sexo. ¡¡GARANTIZADO!!
  • Gaspar, su rey mago preferido. O como el sexo arruina los recuerdos infantiles.
  • Guisados Doña Mary, del mercado Hidalgo. Les recomiendo la costilla en salsa de chile pasilla con frijoles y arroz. Todas las tortillotas azules que quiera comer incluidas en sus 30 pesotes. Café de olla imperdible.

martes, 13 de abril de 2010

Leer es malo

Leer es malo. Nada bueno puede venir de agarrar un libro de ficción, mucho menos si eres mujer. Como hombre, debes vigilar lo que tu vieja lee. Como maestro, es tu deber inculcar que la lectura sea sólo de libros técnicos ya que muy probablemente sean de tu autoría y te representarán un gran ingreso futuro. Como padre, es más fácil ponerlo al televisor y ahorrarte un adolescente cuestionador.

Irónicamente, utilizo este medio para advertir los peligros de tan abominable actividad.
  1. No ganas dinero leyendo ficción. ¿En qué ayuda eso a tu carrera profesional?
  2. Las mujeres que leen piensan cosas raras que las alejan de la reproducción humana.
  3. Los libros son amantes de ocasión y desmemoriados. Te acompañan un momento, se meten en tu pensamiento y cuando te estás enculando, se acaban. ¿Quién quiere sufrir?
  4. Puedes convertirte en un paria social. Tu madre comenzará a presentarte como Mi hijo, el que lee (a diferencia de tu hermano, el arquitecto) o te señalarán por en la calle junto al bulto que cargas en la espalda.
  5. Además de ser señalado, no podrás integrarte funcionalmente a la sociedad. ¿Cómo piensas convivir sin hablar del caso “Paulette”? ¿En realidad crees que alguien quiere escuchar tu teoría sobre “El joven aquel” de Garibay?
  6. Te volverás orgulloso e insoportable. Un día te descubrirás citando libros o autores y la gente te odiará.
  7. No hay moral en los libros. Lo mismo matan, engañan, roban, devoran, violan… suficiente tenemos con las noticias.
  8. En sus páginas encontrarás historias de lugares, gente y épocas que nunca podrás vivir, lo que te provocará gran frustración.
  9. Te vuelves cómplice del autor y resulta que, o estaba exagerando o esta muerto.
  10. Leer te mete ideas. Luego mandas a la chingada tu trabajo y te quieres dedicar “a escribir”
Esta es una misión que me he autoasignado y no terminará con este decálogo. Prometo hacer una reseña semanal de un libro que no deben leer y porqué.

(Y es que no he hecho mucho más estos días, jiji)