Este blog personal estuvo activo de marzo de 2008 a julio de 2010. La continuación está en jeri4queen.blogspot.com

martes, 20 de octubre de 2009

Se nos acabó el amor

Ya saben cómo son esas cosas. Se conocen y hay un ligero coqueteo. Tal vez ya tenías alguna referencia, pero no estás seguro que todo sea tan bonito como te lo imaginas. Te preguntas “¿Cómo será estar dentro?”. La primera impresión es más que buena, de las mejores que has tenido últimamente, porque hay que aceptarlo: estás urgido.

Precisamente el día que estás al borde de la desesperación llega esa ansiada llamada: una voz que dice representar el área de Recursos Humanos y te pregunta si aún estás interesado en la vacante. Tu corazón brinca de alegría y tu garganta intenta no quebrarse cuando sueltas un nervioso SI, ACEPTO.

Así fue el comienzo de mi historia de amor con mi ahora ex-trabajo. Yo estaba emocionada y desesperada por entrar. Me la hicieron cansada, pero ambos sabíamos que el puesto estaba más que pintado para mí. Era para lo que había estudiado en Madrid, por lo que rechacé 23mil pesos de mi ex-ex-trabajo.

Pero antes de continuar, trataré de dar claridad a algunos conceptos ñoños que sirven muy poco para entender este post, sin embargo, iluminan mi corazón computito. El área de calidad en software es cubierta por distintos perfiles y en distintos momentos. Pruebas o Validación, para asegurarse que el programa HAGA BIEN lo que le fue solicitado por el idiota cliente o usuario. Verificación: para asegurarse que esté BIEN HECHO, que cumpla con los estándares de la industria y de la empresa, que las clases estén bonitas y se tiene la oportunidad de pendejear colegas. El último –y más culero- ente son las Auditorías, que son los policías que hacen que los pobres computitos se apeguen a un proceso que tiene la característica de ser tan violado como nuestra Carta Magna.

Pero volvamos al 2006. Con pelo largo y acento gachupín entré a Pruebas. Y cómo son las cosas que ocho meses antes a mi jefa le dio por coger y estaba por parir. Así que cuando yo entré, me las arreglé con una de las personas más profesionales y dedicadas que conocí durante mi estancia ahí. MJ me incitó a participar en el grupo, lo cual para mí es como preparar margaritas –de tamarindo con chilito *babeando* -. Como buena ñoña apoyaba a mis compañeritos y les compartía dinámicas, documentos y demás peipers que tuve durante mi maestría.

Tres meses después regresó mi jefa y poco a poco comenzamos a chocar. Ahora que lo veo en perspectiva, siempre tuvo un “pero” a mis propuestas. Entonces, comencé ignorarla y a hacer lo que me dio mi chingada gana. Cambiaba el proceso a lo que mis equipos necesitaban y no me fijaba en nimiedades. Aún así, yo era una chingonería haciendo y coordinando pruebas. Incluso ella se dio cuenta y, cuando vinieron las iniciativas de optimización para lograr una certificación, aceptó ponerme al frente.

En una empresa donde lo común y corriente es la apatía, yo andaba de mitotera de mejoras. Tanto así, que más de un quacito nuevo creyó que yo era la segunda al mando y se acercaban en pos de mi sabiduría. Sobre eso, ya escribí aquí. Para quien no quiera leer ese post (chingue a su madre, está bien chido) les cuento que los numeritos salieron y la iniciativa que tuve a cargo fue una de las dos que permitió a la empresa tener el nivel 5 de CMMi.

Durante ese tiempo, cultivé muy buenas relaciones con personas fueras de mi grupo inicial. Gente que llegó a apreciar mi trabajo, a admirar y reconocer las ganas que le ponía. Pero no todo es miel sobre hojuelas y el choque final con la jefa no tardó en llegar, por lo que a la primera oportunidad me largué de pruebas.

Caí entonces a un tipo de auditorías, pero internas. En aquel 2007, esa área "oficial" estaba tan mal llevada que tenía un megatalón de Aquiles: eran cuadrados y no eran computitos. Los ingenieros son la especie más orgullosa que conozco y si un no-computito llega a joder porque la manera en que hizo su programa no cumple con el proceso, el choque es apocalíptico. Mejor díganle que sus hijos están feos, en serio. Lo que yo hice entonces fue aminorar ese choque, buscando lagunas en el proceso y amañando evidencias. Era una especie de abogada de narcos buena ondita.

Mi trabajo era mucho más relajado, por lo que tenía tiempo para otras cosas, como estar a cargo de más iniciativas y escribir en mi blog. La segunda y tercera iniciativa que llevé fueron a nivel organización (la primera sólo fue para el grupo de pruebas), por lo que el reto fue mayor. Esta iniciativa estaba enfocada a Verificación, actividad a cargo de cada computito y de su equipo de trabajo.

En pruebas si mi jefa decía “háganlo”, nadie chistaba. A nivel organización, tenías que convencer, enseñar escote, endulzar el oído. Durante ese tiempo, fui Mrs. Popularity, la referencia y sabionda en técnicas de verificación. SuperRox parte madres. OK, mi ego es el que acaba de hablar. Realmente esa iniciativa de verificación no significó ninguna innovación tecnológica ni marcó algún parte aguas. Sólo hicimos de la costumbre, una ley.

La situación me comenzó a desesperar, la apatía de los demás se me contagiaba. Además comencé a no creer en lo que predicaba. En este blog nunca he hablado de mis opiniones sobre software, en lo que toca a procesos, calidad y metodologías de desarrollo. No porque no las tenga, si no porque eso es de hueva y respeto mucho a mis lectores (ajá). Lo importante aquí es que me di cuenta que mi propuesta no era, ni nunca sería la última maravilla computita. Ahora sé que hay factores más importantes a considerar para establecer una forma exitosa de trabajar.

Derrotada e incrédula me enteré hace poco que los numeritos dijeron que mi había tenido un éxito abrumador. Igual me valió madres.

Pero volvamos a finales del 2008. El “resfrío económico” hizo que cayeran las primeras cabezas en la empresa. Entre ellos, los pesados de Auditorías. Quien se quedó a cargo era fan de mi trabajo y me puso al frente del grupo. Entonces, en conjunto a otros 3 ñoños, comencé a planear la dominación mundial organizacional. Sin embargo el gusto no me duró mucho, ya que a los 3 meses corrieron a mi jefa y a otros 2 de mi equipo. La nueva a cargo trajo una propuesta diferente, la cual puedo decir que me gusta y que siempre la cumplí.

Durante ese tiempo aprendí -y mucho- de lo que se trata CMMi. Apliqué los conceptos, buscando entender si el equipo requería lo que el modelo pedía o cómo lograr cubrirlo. Por primera vez un NO APLICA nos convenía a todos. Sin embargo, la organización no estaba ni siquiera para aceptar un NA.

Los despidos, el ambiente, las fusiones vinieron a mermar una ya deprimida organización. No había prozak suficiente en el mundo para remediarlo. No quiero balconear mucho, pero les aseguro que las cosas estaban más feas que matar focas bebés.

Esta vez no habla mi ego cuando les digo que no me iban a despedir. Mi buen desempeño -incluso cuando estaba derrotada e incrédula- me precedía. El único escenario en el que me podían liquidar era si la fábrica se dedicaba a maquilar. Que la gente trabajara para terceros, que no tuviera el control de nada. Y eso no ha pasado y parece que a la gerencia no le conviene que pase.

El jueves que me despedí, mucha gente me dijo que hubiera pedido mi despido o esperado un poco más a que pasara. Levantarte cada día esperando que te despidan me parece lamentable y lastimoso. No soy rica ni orgullosa, pero hay algo en esa actitud que no cuadra con mi forma de ser. Es como esperar lana de un marido golpeador en vez de mandarlo a la chingada y ponerte a trabajar para salir adelante. No creo en dios y mucho menos en Slim, por lo que mi destino lo controlo yo.

Así que preparé el ambiente. Corté vicios y gastos. Me fui sin voltear atrás o llorar. Me había enamorado de un desconocido y ahora tenía los medios para conocerlo, para saber si funcionamos juntos.

Desde mañana, voy a escribir ocho horas al día.



(bueno, pasado mañana... es que tengo cosas que hacer)

5 comentarios:

Alther Ego dijo...

Ocho horas diarias escribiendo...

Bienvenidas!!!!

Tostada dijo...

Vienen cosas mejores Rox.

Rox dijo...

:) gracias, de verdad.

Dib dijo...

Sí, sé cómo se siente.
Pero ni pedo... ya no había amor... ahora a buscarle nuevamente, a echarle chingazos.

De todas formas, con tu currículum no habrá pedo.

Chido por tí.

Saludos.

perro del mal dijo...

así pasa cuando sucede.

Qué envidia, harás lo que te gusta y encima te pagarán, el sueño de muchos.

Felicidades, saludos.